Mis latidos eran fuertes y claros que alcanzaba a escucharlos como si se tratase de la voz de alguien a mi lado, yo caminaba junto a Daiana hacia la parte trasera del Teatro Degollado para encontrarme contigo…
No estaba tan nervioso como creí que me pondría, eso no sucedió hasta que a lo lejos mire una silueta, nunca te había visto, pero yo estaba seguro que eras tú, y entonces mis latidos aceleraron y aumentaron su sonido, y dije con emoción:
“Estoy seguro que es él de allá”, entonces Daiana fue por ti, yo los espere, y miraba como se acercaban hacia mi, y miraba la escasa distancia que se acortaba con el paso de los segundos, en cuanto te tuve frente a mi solamente sonreí y, aunque mis manos comenzaron a temblar, te abrase tan fuerte que hacías que me sintiera a salvo en tus brazos, en unos brazos por primera vez tocados por mi…
Y nos pasamos el día caminando por la ciudad, hubo momentos en los que nos sentábamos a charlar pero, nos quedábamos en silencio, no sabia de que podía hablarte para no parecer un lunático, así que hacia las típicas preguntas que haces cuando conoces a alguien, pero evitaba mirarte, me ponías más nervioso de lo normal…
Y más tarde me llevaste al palacio de gobierno, nunca lo había visitado, admiraba cada rincón, y entonces la atmósfera se convirtió en algo especial, estaba caminando junto a ti, y yo hacia preguntas tan frecuentes sobre cualquier cosa, insisto, nunca había visitado aquel lugar… y luego caminamos y me llevaste a aquella plaza que también desconocía, nos sentamos y admiramos todo, pero disfrutamos mas uno del otro que del lugar, cada vez que volteaba hacia a ti, tu me sonreías, y yo contemplaba tu hermoso rostro, esa sonrisa tan hermosa… esos ojos tan hipnotizantes e intensos… esos labios que se miraban tan besables… tu barba que me parece muy sexy… y tu voz, tu voz que me mece delicadamente para caer dormido en tus brazos, y ese olor tuyo.. Esa esencia que reconocería en cualquier lugar, pero que me resulta muy difícil de poder describir…
El momento en que recuerdo que casi caigo a tus pies, fue cuando me tomaste con tus brazos de la cadera y me llevabas hacia la fuente para mojarnos, terminamos empapados, nunca había encontrado tanta alegría al hacer eso, siempre odiaba el hacerlo, y por primera vez lo estaba disfrutando… E igual casi muero cuando comenzaste a hablar de las cosas que te gustaban de mi, hacías que me sonrojara, que me despegara del suelo y flotara en el viento…
Y continuamos caminando, conociéndonos… estoy enamorado de la manera en que hablas cuando algo te apasiona, hablas con tanta seguridad al defender tus ideales, y esa actitud tan sencilla que tienes me trae vuelto loco…
Pero el cielo se tornaba a un azul mas oscuro, el tiempo estaba pasando, y la noche ya había llegado… así que era la hora de que nos despidiéramos, me acompañaste a tomar el autobús que me trae a casa, siempre te comportaste tan caballerosamente, y nos despedimos con un abrazo igual de fuerte e intenso que el primero, sin importarnos nada…
Me senté y pegue mi cabeza sobre la ventana, mientras miraba el cielo y las estrellas, el paisaje cambiaba, el autobús se movía y nos separaba un poco más, pero todo lo ocurrido estaba acercando mas a nuestros corazones, ya ansiaba que fuera sábado y volver a verte…
[+] Esto es algo que escribí después de encontrarme en persona por primera vez con Luis, describiendo como fue nuestro primer encuentro...